Las fisuras que desaparecen.
He calculado unas 20 mudanzas a lo largo de mis años. Ojo que sólo en la adultez, contando desde que marché de casa. Si he de incluir "las otras", aquellas que forman parte de la niñez, preadolescencia y el inicio de años más verídicos, entonces una buena parte ya la olvidé. Mi familia fue de mudarse harto, y siendo franca nunca entendí mucho por qué; no se sabía si -en general- si estábamos arrancando o sólo se trataba de un "refresh" , onda: ¿Nos cambiamos de casa para variar? O algo así. Parecido. Ahora que la nostalgia me lleva a recordar el pasado, sumida en un proceso de mudanza número no sé cuánto, ahora que todo se repite como diría el bueno de Jung... ahora es cuando ciertas cosas son susceptibles de ser acomodadas en un gran organigrama mental y de vida. No sé si la gente toma consciencia de los cambios de casa, si llega a entender qué consigue y qué se ve obligado a dejar atrás (no desechar, no hablo de materialidades...). No tengo una idea maciza sobre ...